domingo, 21 de noviembre de 2010

LIBERTOS

Hacia ya mucho tiempo que no iba a ver a mi familia y después de quedarme viuda tenia mas razones para visitar a mi querido hijo Caius. Al llegar al pueblo pude observar como había cambiado todo, era mucho mas grande, tenia más tabernas, más villas...

Cuando llegué a la villa me recibió Antonius, uno de los servi que vivían en la casa, era un poco desagradable, tenia la túnica sucia y desgarrada, las manos negras de tanto trabajar en el hortus y los ojos medio cerrados del cansancio. Antonius me hizo pasar y en el tricinium (comedor) vinieron corriendo mis nepotes (nietos). Paula y Caius Minor habian crecido mucho desde la ultima vez que los vi.
Mandaron a Livia, una ancilla, a despertar a su padre, mi querido hijo Caius. Cuando vino a verme, lo primero que le dije es que vendiera o matara al servus Antonius porque no tenia presencia, me daba asco, o sino que comprase a otro servus en el mercado para hacer de portero, le dije que cuando él era pequeño teníamos a un liberto que se ocupaba de eso; - Tu pater liberó a un esclavo de por vida! pero era el encargado de pasar a los invitados, vecinos, amigos... al tricinium y darles todo lo que pidiesen!.
Caius se quedó pensando y decidió ir al mercado con su madre para que eligiese uno como regalo de bienvenida y compraron a Appius.
Era el más joven de todos, tenia la misma edad que Caius Minor y la avia Aurelia lo trataba muy mal, pero si no hacía lo que le pedía Caius le pegaba, incluso podía llegar a matarlo.
Caius, al igual que su pater, quiso perdonar a Antonius, el servus más viejo, de por vida ofreciéndole también el trabajo de "portero", así que se cambió la túnica y se fue a lavar con agua del río.

Mi hijo tenia cuatro servi: Antonius, Livia, Sempronius y ahora el pequeño Appius, yo en cambio tan sólo tenia a Tullius y el liberto Augustus, nosotros comprábamos a un esclavo y hasta que no se moría de tanto trabajar no comprabamos otro, por eso siempre los preferíamos jóvenes, aguantaban mucho más. Pero si mi hijo Caius quiere tratar tan bien a sus servus dándoles un cubiculum para dormir y una comida de alimento al día ,no le puedo decir nada; después de todo, es su villa.
Yo tenía al joven servus en un rincón con paja durmiendo y sólo le daba un trocito de pan al día. Por eso mi maritus tenia más dinero para comprarme joyas y mi hijo se gasta mas en esclavos que en joyas para su amada mujer, no lo debí de educar bien. pero mientras estuve en esa villa enseñé a mis dos nepotes a como tratar a los servi, me sentí muy orgullosa cuando la pequeña Paula le dio un pisotón y le grito a Sempronius por no llevarle quinque rosas rubras como había pedido sino quattuor, además de llamar a su pater para que le dejara sin comer ese día.

Ahí me di cuenta de que ya podía volver a mi villa, ya no les hacia falta.

4 comentarios:

  1. Madre mia con la abuelita cascarrabias!!! XD Muy bien Eva... me ha gustado... a pesar de que me hayas puesto como esclavo.. =D

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  2. jajaja eeh... pero el mejor esclavo! xD
    gracias Alberto! :)

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  3. jajajaja XD gracias!! hoy comere dos trozos de pan!! Wiii =D

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  4. Me he pasado un rato corrigiendo los errores ortográficos y los nombres en latín. No entiendo porqué los has puesto así.
    La historia está bien, pero no se si te estás riendo de mi o como va la cosa

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